ORIGINAL CONTRA INDUSTRIA (El ataque de los clones)

Uno de los rasgos característicos de la producción independiente siempre ha sido la originalidad. Crear productos únicos y arriesgados frente a la uniformidad de la industria ha sido una constante, pero nunca tanto como ahora.
La industria, principalmente la del USD ($$$), está apostando menos que nunca por el riesgo del producto original. En el último año, hemos visto una infinidad de guiones basados en novelas, “nosecuantas” sagas dando sus últimos coletazos (Rocky y Rambo, entre otros), la fabulosa moda de revivir constantemente a personajes del comic (como Batman o Hulk 1 y ½) y lo que me parece aún más terrible: “Superproducciones de películas de serie Z“.
A ver, no digo que no sean entretenidas todas estas películas con su ritmo trepidante y en ocasiones (pocas) su fabulosa dirección, pero ¿No estamos hartos ya de esto? ¿No le cansa a nadie ver la misma idea clonada infinitas veces? A todo el mundo le gusta una pizza a domicilio, pero cuando salgo a cenar quiero poder elegir el vino… aunque me equivoque.
En un sistema que ha convertido en elitista el entretenimiento más popular (el cine), debería al menos haber una posibilidad de elección para el buen gurmet y no sólo para los tragones ¿No?
Dejaré para otro día el hacer un post sobre lo que considero “Un producto original” y las reglas que, a mi juicio, debe cumplir, pero como adelanto os dejo esta opinión.
Hacer una película es un proceso caro, lento y que requiere un esfuerzo conjunto muy importante, en ocasiones muchas veces, más allá del dinero que se cobra por ello. Hacer todo este esfuerzo y que el producto resultante no sea más que unos increíblemente caros fuegos artificiales no tiene ningún sentido. El cine, ha de ser un arte y tiene todos los elementos para ser, tal vez, el más importante del mundo. ¿Por qué denigrar ese arte y convertirlo sólo en un “producto”? Me parece estupendo que la gente gane dinero. Es más, me parece perfecto que ganen muchísimo dinero. Pero cuando salgo de una película, al igual que cuando salgo de una buena cena, quiero que esa sensación perdure, que se me quede algún sabor en el fondo de la memoria y todavía pueda recordarlo una semana después y decir “¡Cuántas ganas tengo de volver a ver esa película!” y aún más “¿Por qué no te venderán el DVD con la entrada del cine?”
Desgraciadamente, es cada día un placer más escaso el de tener esos sentimientos con el cine comercial y encontrarlos en el cine independiente se está convirtiendo en una carrera de obstáculos accesible sólo para los privilegiados que vivimos en las grandes ciudades.
¿Vosotros qué le pedís a una película?


bueno, sobre todo originalidad,

que tenga un mensaje
que me haga reflexionar sobre el tema q. trata
que no sea previsible
que no sea cursi
que me sorprenda en cada escena
que tenga diálogos buenos- y no como en las mayorías unos diálogos estúpidos o esos de que te preguntas ¿quién habla así?
y etc.
las claves de un buen guión y lecciones de cómo se escribe un buen guión véase en mi Blog