La dignidad del cine digital

Sé que cuando pensamos en cine, al menos los del gremio, siempre nos vienen a la cabeza cámaras de 35mm, celuloide y un ayudante de cámara cargando la película en un rincón. Yo estoy convencido de que eso no tiene por qué ser así. El cine digital está comiendo terreno al analógico.
En su momento fui de los primeros en dejar mi cuarto oscuro para usar una cámara digital profesional hace más de 7 años (que al cambio costaba más de 6000€ de ahora). Aquella cámara era mucho más grande que una réflex normal, pesada, sin demasiadas exquisiteces pero tenía la fabulosa cualidad de que podías tirar 200 fotos sin cambiar de “carrete” y un ccd más grande que el negativo (de las pocas). Os aseguro que aquello fue todo un descubrimiento y que procuraba llevar la cámara encima siempre para tirar todas las fotos que me surgían (eso sí, con semejante coste llevaba siempre los ojos puestos en mil sitios).
Cuando empecé a hacer cortometrajes, me compré, como muchos, un equipo de Super 8 pensando que con eso ya podía empezar a hacer películas. La pobre cámara aún está esperando que le compre su primer carrete, porque sinceramente,
¿Para qué usar una cámara de Super 8 si puedes rodar en video con más calidad?
Ahora que las cámaras de video digital, e incluso las de cine digital han evolucionado tantísimo, me parece que empieza a ser el momento de pasarnos todos al digital. Ya sé que habrá defensores durísimos del celuloide y que la dirección de foto se trata de diferente manera y bla bla bla, pero si David Fincher ha conseguido una peli visualmente tan potente como la de Benjamin Button, no creo que haya mucha pega que ponerle (ya hace años que rueda en digital).
Como bien me recordaba un cámara amigo mío, el cine en digital (e incluso en video) tiene mucho que agradecerle al movimiento Dogma, que fueron los primeros en decir que una película era sólo contar una historia y no los medios para hacerlo.
Ahora, que ya llevamos unos cuantos años con las herramientas para poder hacerlo, que los grandes directores las usan y que están al alcance de muchos, creo que ya ha llegado el momento de dejarse de “snobismos” y de tomarse el cine en digital con el valor que merece. Somos muchos y cada vez más los que creemos fielmente en el digital y algunos, como yo, que ni siquiera tenemos interés por ponernos a trabajar con película en 35, así que va siendo hora de que, en general, nos planteemos que esta tecnología ha venido para quedarse.
Para los que discrepen… calculo que en 7 a 10 años, el cine en analógico se quedará sólo para los nostálgicos, como ahora pasa en la fotografía, así que id poniéndoos las pilas
–Si aún tenéis dudas, he puesto un post en la productora con los motivos a favor y en contra del cine digital.–

